domingo, 15 de noviembre de 2009

Hablo así por que me duele



-Hacer cada cosa igual,simultanea,sin tener un segundo para darte vida a esa edad.Deberias vivir,del presente.

-No sé hacer nada.Lo que sé, es tan solo una idea. Es como si hubiera nacido para morir inmediatamente.

-Tengo un cuerpo para no comer y un corazón hecho para no ser amado.

-Son ya sesenta y cinco veces las que prendo y apago la terma para calentar el agua y darme un baño.Pero tampoco me gusta bañarme solo.

-Muero por un cuerpo, un alma, un espíritu y un corazón que no sólo sea el mío.

-Siempre me atrajo lo difícil y siempre fui testarudo.

-No acudí a ayudarla porque era una guerra que no me pertenecía.

-La última imagen fue la del gordo agonizante estirando su brazo y su medio brazo hacia el cielo implorando ayuda al que nunca ayuda.

-Amo a alguien que me esconde.

-¿Es que sólo amas cuando estás semiconsciente para no ser cómplice del crimen de un acto prohibido que sólo los valientes osan?

-Donde lo feo es hermoso y lo hermoso feo.

- La mujer se encontraba siempre en el mismo sitio, en la misma forma, con la misma cara y la paz de siempre. El tiempo parecía inmóvil.

- La cruel realidad se le hacía más cruel día a día.

- Nacía un bebé y el loco se hacía más loco y parecía que un amor se acababa a la fuerza.

- Todo el que ama tiene pena de muerte.

- Quedé ciego, manco, cojo, y solo, con el corazón en la mano que dejó de existir.

- Ellas y yo nos sumergimos en un mundo de verdadera paz entre gritos apasionados de amor y danza.

- Bueno, en efecto el hombre construye y pues también destruye cuando le parece o le conviene.

- El ladrillo construye ciudades, construye casa y destruye hogares. Destruye vidas.

- Lo que aprendió en la vida es a ser una gran malabarista de situaciones. Es una sobreviviente de una vida que la agota desde hace años.

- "Cuando la amargura conozca el camino a tu casa, múdate”. No tengo donde ir.

-Cómo huirle a la amargura y al resentimiento que esta vida me ha dado junto con tanta dicha.

-Hace horas como si me quisiera decir algo, respira con ritmos de comas y puntos. Mis palabras no se atreven a salir.

-Mi dolor descansa apacible sobre la cama. Por las noches sufro. Por los días muero.

-Te añoro aquí tirado como un león herido que tira zarpasos sufriendo un dolor que esta vez pudo más que él. Vuela y vuelve cada vez. Llévate contigo el sabor amargo de mi sangre que sabe a ti.

-Las palabras quisieras pintarlas. Mi poesía no llega a ti.

-O es que no puedes decir otras cosas porque las paredes escuchan. Empáchate de mi ausencia y deja de usar el color de mi hábito. ¿Es todo una cuestión de quién calla? Callo yo y escucho el silencio inquieto de mi pecho. Yo sólo espero. Hoy ya no espero más.

-Pido agua y me das fuego.

-Glorioso el día en que te conocí y glorioso el día en el que te pueda dejar.

-¿Debo yo aferrarme a ella para que realmente sienta que no está sola en el mundo y que los domingos no son tan feos después de todo? ¿Cómo ser el rayo de luz, la pequeñísima esperanza para salir adelante aunque le parezca imposible? No quiero que se ahogue. Y tal vez yo soy el río turbulento que ella no quiere. Tal vez soy el río seco que no refresca su alma. Le complico la vida que para ella ya es sumamente complicada, y no me lo puede decir. Arráncame de raíz.

-Silencio poco. Silencio mudo. Silencio loco. Silencio agudo. Soy un “mientras tanto”. Decide pronto que me muero.

-Quiero pensar en que te rebelaste. Que fue horrible y que no pudieron contigo. Ganaste.

-No tambalear ante NADIE.

-Siguen atacándome los temores nocturnos. Ahora es tu sonrisa y el eco de tus palabras: “Viviré lo que tenga que vivir”. Suenan tan convincentes en mis oídos. Átate a mí. ¿Cómo sabes qué es lo que tienes que vivir? Me dices: “Se siente”. ¿Son acaso estos temores los de un paciente pronto a morir. Me quedé pegado a tu corazón.

-El mejor de los amores te lo doy yo.

-Sólo recuerdo nítidamente el pasado. El presente nebuloso y el futuro se lo dejo al destino. Siempre logré lo que quise sin titubeos. Hoy ya no puedo.

-Tan apresurado con corregir “errores” pasados que no te diste cuenta que me moría en tus brazos. Hoy al echarme me di cuenta de que había muerto y que por delicadeza una vez más no grité S.O.S. El presente más querido se te desvanecía frente a tus ojos y tú ni cuenta. Nunca entendiste lo profundo de mi bondad, cariño y amor. Hoy he muerto sin ti a mi lado. Estoy muerto.

-Vete de una vez para seguir escribiendo de otra cosa que no seas tú.




Lanzas a una frik

1 comentario: